Desde su juventud, Nariño se encaminó a actividades políticas que supo combinar con especulaciones financieras y comerciales que lo llevaron a acumular fortuna. También fue
alcalde de segundo voto elegido por el
cabildo de Santa Fé en 1789, tesorero interino de diezmos del
arzobispado, designado en julio del mismo año.
1
A fines de 1793 o comienzos de 1794, Nariño tradujo el
texto aprobado por la
Asamblea Nacional de Francia a comienzos de la
revolución (4 de agosto de 1789) consagratorio de derechos del hombre y del ciudadano,
2 lo cual le valió ser hecho prisionero.
Entre el momento de su captura en su casa de habitación en Santafé, en agosto de 1794 y su liberación en
Cartagena en junio de 1810, un lapso de casi dieciséis años, Nariño estuvo preso salvo el intervalo que pasó oculto en Europa y América entre el momento de su fuga en
Cádiz (17 de marzo de 1796) y su entrega voluntaria en Santa Fe (19 de julio de 1797).
3
Tras su liberación en
Cartagena, Nariño regresó a Santa Fe a tiempo para colaborar en la organización del
primer congreso neogranadino del cual es designado secretario al inicio de sesiones en diciembre de 1810.
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Nariño no fue militar de carrera pues sus primeros pasos en esa dirección se iniciaron en 1813 cuando era presidente de Cundinamarca y se ofreció para comandar las fuerzas unidas del Estado que el gobernaba con aquellas de las
Provincias Unidas de Nueva Granada, aportadas desde Tunja por su rival político
Camilo Torres Tenorio, con el fin de marchar al sur para recuperar a
Popayán y evitar que tropas realistas avanzaran hacia el interior de la república en un empeño de invasión ordenado desde la
presidencia de Quito.
5
El éxito inicial de la campaña, que Nariño condujo victoriosamente hasta las puertas de la ciudad de
Pasto, terminó en fracaso al verse Nariño precisado a entregarse al jefe militar de Pasto en mayo de 1814. Los siguientes seis años los pasó de nuevo en prisión.
6
Del matrimonio contraído en
Santafé, el 9 de septiembre de 1758 por Vicente de Nariño y Vásquez con la
criolla Catalina Álvarez del Casal (nacida en 1739, Santafé) nacieron ocho hijos entre los cuales Antonio fue tercero.
8 Perteneció a influyentes familias virreinales de inmediato origen español.
9 Por un tiempo fue becario real en el
Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé.
Desde su infancia Nariño se aficionó a la lectura, inicialmente bajo la orientación de sus padres con el propósito de suplir la educación que no podía recibir en el colegio debido a sus problemas de salud.
10
Su biblioteca, en buena parte heredada de su padre, llegó a contener más de dos mil volúmenes. Fascinado por el movimiento europeo de la «
Ilustración» se convirtió en propagador de esas ideas, fundando una tertulia en su casa que se llamó «
El arcano sublime de la Filantropía».
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Se casó en 1784 con
Magdalena Ortega de Nariño, hija de José Ignacio de Ortega y Gómez de Salazar y de Petrona de Mesa y Moreno. El matrimonio tuvo seis hijos:
7 Gregorio, nacido en 1786, Francisco, en 1787, Antonio, en 1791, Vicente, en 1793, Mercedes, en 1798, e Isabel, en 1801.
Trayectoria político-militar[editar]
Precursor de la emancipación[editar]
En
Cádiz, donde hacía escala de su viaje con rumbo al exilio africano, se dio a la fuga y permanece por corto tiempo en Europa, antes de regresar en secreto a Santafé, en abril de 1797; una vez allí, y después del acoso de sus familiares por algunos meses, convino en entregarse voluntariamente (en julio del mismo año) al virrey
Pedro Mendinueta, confiado en que pronto obtendría su libertad a cambio de la información que ofreció proporcionar. Esta información hacía relación a la conspiración que él, con varios
socorranos y antiguos miembros de
la insurrección comunera, ocultos en la
Provincia de Casanare, habían supuestamente coordinado, y cuyo objetivo era derrocar el régimen virreinal.
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En contra de lo que esperaba, se le mantuvo en prisión por varios años, hasta cuando finalmente el virrey accedió a mejorar sus condiciones, y permitió que se trasladara con su familia a una hacienda en inmediaciones de Santafé (en mayo de 1803). Allá permaneció en reclusión domiciliaria hasta que en noviembre de 1809 fue nuevamente apresado bajo sospechas de hacer parte de una conspiración contra el gobierno. Remitido a
Cartagena, salió libre en agosto de 1810 luego del
levantamiento de Cartagena.
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La Patria Boba[editar]

Antonio Nariño y Francisco Antonio Zea en la imprenta.
El 17 de abril de 1812, Nariño presentó al Tribunal del Gobierno de Santafé, la siguiente nota que contenía la traducción de los Derechos del Hombre que él publicó años atrás:
"Para que el público juzgue los 17 artículos de 'Los derechos del hombre' que me han causado los 16 años de prisiones y de trabajos que se refieren en el antecedente escrito, los inserto aquí al pie de la letra, sin necesidad de advertir que se hicieron por la Francia libre y Católica porque la época de su publicación lo está manifestando. Ellos no tenían ninguna nota que hiciese la aplicación a nuestro sistema de aquel tiempo; pero los tiranos aborrecen la luz y al que tiene los ojos sanos".
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Prácticamente los pueblos de Cundinamarca expidieron la segunda constitución de su república, imitando en mucho también a la de Tunja.
En vista del fracaso en las tentativas para armar un gobierno general, Cundinamarca se propuso establecer el suyo particular. A partir del 27 de febrero de 1811 se reunió un
Colegio Constituyente presidido por
Jorge Tadeo Lozano, quien fue también designado primer presidente del nuevo
Estado de Cundinamarca, con propósito de redactar una Constitución que en 30 de marzo logró aprobación a partir del proyecto del mismo Lozano y
Luis Eduardo de Azuola con algunos apartes del propuesto por
José María del Castillo y Rada, sobre dos bases fundamentales: profesión solemne de la fe católica y reconocimiento de
Fernando VII por «rey de los cundinamarqueses» con sujeción a la misma Constitución. De espíritu federal pero sin abandonar la idea de un gobierno centralista para el antiguo virreinato, el código previó la eventual agregación de otras provincias que, en tal caso, se sujetarían a la misma carta fundamental. Antonio Nariño, centralista declarado, pasó a hacer oposición al nuevo gobierno desde su periódico «
La Bagatela» cuyo primer número circuló el 14 de julio de 1811.
El gobierno provisional había invitado a las provincias que integraban el antiguo virreinato de la Nueva Granada a enviar representantes a la capital con el fin de conformar un gobierno general que reemplazaría a la junta suprema de Santafé.
Las provincias no vieron con buenos ojos el espíritu de preponderancia que desde un comienzo acusó la antigua capital virreinal cuya junta se autodesignó «suprema». Desde un comienzo las opiniones se dividieron entre quienes desde Santafé proponían un modelo
centralista de gobierno y los que desde las provincias, con la de Cartagena a la cabeza, propugnaban por uno
federalista.
20 El congreso se instaló con asistencia de representantes de las provincias de Santafé, Nóvita, Pamplona, El Socorro, Mariquita, y Neiva. Las demás provincias (Cartagena, Santa Marta, Medellín, Popayán, Pasto, entre ellas) se abstuvieron de concurrir para manifestar su aversión a las orientaciones de Santafé, a cuya junta acusaban de constituir un gobierno opuesto a los intereses de las provincias.
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Campaña de Nariño en el sur[editar]
Tras participar en lo que se ha llamado la primera
guerra civil de la Nueva Granada, que lo opuso a otras figuras de la Independencia como
Francisco de Paula Santander,
Antonio Baraya o
Atanasio Girardot,
23 Nariño propuso a los federalistas que se unieran para así evitar la reconquista española. Mientras tanto, tropas realistas dirigidas desde la
presidencia de Quito invadieron el sur de la república y, tomada
Popayán, amenazaban con avanzar hacia la capital. La emergencia hizo que Nariño y
Camilo Torres Tenorio concordaran en la necesidad de emprender una campaña militar conjunta que enfrentara a los invasores. Nariño se ofreció a comandar los ejércitos combinados de Cundinamarca y las Provincias Unidas pero antes de partir pidió y obtuvo que Cundinamarca declarara su independencia absoluta respecto de España y de cualquier gobierno que no fuera el propio (16 de julio de 1813).
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Al salir hacia la
Batalla de los ejidos de Pasto el ejército iba mermado y el recorrido estuvo acompañado por constantes ataques de guerrillas y por territorios selváticos que dificultaban el paso a los
soldados patriotas. Cuando llegaron a
Pasto fueron recibidos por el ejército realista y lucharon todo el día. Nariño había dejado unos 500 hombres en la
retaguardia como posibles refuerzos; en Pasto el ejército se divide en tres para contrarrestar el ataque enemigo y casi con la victoria segura Nariño y dos de las partes del ejército se atrincheran para descansar. En esto los emisarios de la tercera parte no encontraron restos de sus compañeros y pensando que habían sido acabados dieron la noticia que todos habían perecido. Seguidamente toda la retaguardia y los soldados que habían llegado de pasto se retiraron.
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Al anochecer Nariño piensa en volver a su base y recoger a los soldados que estaban allí para acabar con los Realistas de una vez, pero cuando llegaron a buscarlos como refuerzos no encontraron a nadie y el ejército que acompañaba a Nariño lo abandona y decide volver a Popayán.
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Nariño optó por quedarse solo luego de despachar de regreso a Popayán (capital provincial que había retomado para los patriotas desde el 2 de enero) en procura de refuerzos a los oficiales de su entorno inmediato, entre quienes se contaba su propio hijo homónimo Antonio Nariño y Ortega. Cansado de deambular por los montes circundantes por unos días, el día 14 de mayo un hambriento y fatigado Nariño se entrega a merced de su oponente realista de las jornadas precedentes, Mariscal
Melchor Aymerich. Enemigo noble, Aymerich recibió a Nariño por prisionero pero dispuso que se le diera tratamiento correspondiente a sus muy elevados empleo y rango; y, para abundar en deferencias, denegó la solicitud del prisionero sobre ser enviado a Quito en la certeza de que el presidente
Toribio Montes no le guardaría las mismas consideraciones y le haría fusilar sin vacilación. Se limitó a autorizarle que se dirigiera a él por escrito mientras que por su parte al día siguiente Aymerich ofició al general patriota
José Ramón de Leyva en Popayán para notificarle la prisión del presidente de Cundinamarca.
Meses más tarde, en 4 de julio, desde su prisión en Pasto el presidente Nariño envía al gobierno de Cundinamarca su propuesta para un
armisticio con Quito. El presidente encargado
Manuel de Bernardo Álvarez pasó la propuesta al congreso para su consideración y este respondió favorablemente a la iniciativa que, sin embargo, no encontró acogida entre los realistas.
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El día 15 de julio de 1815, Nariño fue remitido desde Pasto con destino a Quito por orden del presidente Montes. Al parecer hubo algunos intentos inútiles de patriotas granadinos para liberarlo a la fuerza en el trayecto. Llegado a su destino, fue despachado a Lima para ser embarcado con destino a
Cádiz, adonde llegó a principios de marzo de 1816 para ser recluido en la cárcel pública donde permaneció los siguientes cuatro años; fue liberado el 23 de marzo de 1820.
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Explotación minera en Pacho[editar]
Antes de la marcha al sur, Nariño autorizó a Jacobo Wiesner para que acometiera una
exploración minera en la región de
Pacho (Cundinamarca), en busca de
plomo, mineral cuya necesidad urgía para la época. En 1814 no solamente fue hallado el tan anhelado plomo, sino "una gran mina de hierro, y aparente para acero" según consta en documentos públicos.
Luego de esto Nariño en persona visitó la región y examinó las minas de
cobre encontrándolo comercialmente explotable. Con el mineral extraído por Nariño de la mina "Algodonales" se funden más tarde, las campanas de las iglesias de Pacho y Vergara y algunas piezas del conocido reloj de la casa consistorial de Pacho.
La Gran Colombia[editar]
Luego de disfrutar por un corto lapso de su libertad en Europa, Nariño reapareció en
Angostura a mediados de febrero de 1821.
El Libertador lo acogió con amabilidad y lo designó vicepresidente interino de la recién formada
unión colombiana con el preciso y urgente encargo de acudir a instalar el
Congreso Constituyente en
Villa del Rosario de
Cúcuta, lo que verificó en 6 de mayo de ese año.
28 Diversas circunstancias llevaron a Nariño a renunciar a su alta investidura apenas dos meses más tarde (5 de julio) para proseguir a Santafé.
29
Entre tanto, el mismo congreso lo eligió en ausencia al término se sus deliberaciones (el 9 de octubre de 1821) como senador para sus próximas sesiones que se iniciarían en Santafé a partir del primer día de 1823; pero su curul fue impugnada por un par de políticos por considerarlo indigno de ella. El congreso de Cúcuta acordó mantener la elección, pendiente de la defensa que tendría que hacer el impugnado al iniciar las sesiones en la capital.
Apenas el 8 de abril de 1823 se instaló finalmente el congreso. Nariño optó por abstenerse de concurrir a sesiones hasta poder iniciar su defensa, lo que ocurrió en mayo 14 cuando compareció ante el pleno del congreso para defenderse públicamente de las acusaciones de que había sido objeto.
30 Mediante una documentada exposición de argumentos contestó las tres acusaciones en su contra, las cuales fueron:
- Haber quedado deudor fallido de las sumas que resultaron a su cargo en 1794 mientras se desempeñaba como tesorero de diezmos del arzobispado en Santafé
- Haberse entregado voluntaria y cobardemente al enemigo a las puertas de Pasto en inexplicable corolario de la exitosa campaña militar que había conducido desde Santafé
- Haber permanecido por su gusto ausente del país hasta pocos meses antes de su elección como senador en Cúcuta.
El día 20 del mismo mes Nariño resultó absuelto.
10 Desde ese día asistió a las sesiones del congreso hasta que solicitó licencia para trasladarse a un mejor clima tras la clausura de las sesiones ordinarias en 6 de agosto.
Trayectoria periodística[editar]

Acuarela de Ricardo Acevedo Bernal.
Aviso del terremoto fue una publicación efímera pero pionera en el periodismo neogranadino. Su primer número apareció a continuación del
terremoto del Virreinato de Nueva Granada de 1785 con noticias de lo acaecido en la capital en los días precedentes. Al cabo de otro par de entregas (25 de julio y 18 de agosto) que presumiblemente agotaron el tema que le dio origen fue seguida por la «
Gazeta de Santafé», cuyo primer número salió el 31 de agosto y parece haber sido seguido por siquiera otros dos números al final de cada uno de los meses subsiguientes.
De allí en adelante la publicación de impresos se suspendió por varios años en Santafé, hasta que a fines de 1790 se produce la llegada del periodista cubano
Manuel del Socorro Rodríguez traído por el Virrey
José de Ezpeleta para dirigir la Real Biblioteca instituida desde 1777. Editado por ese mismo funcionario, el miércoles 9 de febrero de 1791 empieza a circular el semanario «
Papel periódico de Santa Fe», impreso
con licencia del superior gobierno en la Imprenta Real. A partir del segundo número aparecerá los viernes y para su número cuatro ya contaba con una lista de 150 suscriptores encabezados por el virrey y la virreina. Desde un principio Nariño se convirtió en colaborador asiduo del nuevo periódico, y el mismo biógrafo recién citado lo supone promotor y principal aportante para la subvención de los costos de impresión no cubiertos por las suscripciones basado en la circunstancia de que cuando la vieja imprenta de los jesuitas pronto se dañó irreparablemente fue Nariño quien importó desde España, en 1792, los nuevos equipos y elementos requeridos para que el periódico pudiera seguir apareciendo. En cualquier caso, el primer artículo identificable como de Nariño que allí aparece publicado es el breve ensayo «
Los frutos del árbol noble» inserto en el tercer número del periódico, correspondiente a 25 de febrero de 1791. Frecuentes colaboradores del mismo periódico fueron
Pedro Fermín de Vargas y
Francisco Antonio Zea.
A comienzos de 1794, Nariño al fin pudo hacer realidad una idea que rondaba su mente de tiempo atrás pero cuya puesta en ejecución había tenido que diferir a causa de sus múltiples ocupaciones y responsabilidades. En un salón de su casa en la plazuela de San Francisco, especialmente acondicionado y decorado para el efecto, estableció sede para las tertulias habituales de un grupo de intelectuales y personalidades de la sociedad santafereña que se congregarían allí ostensiblemente con el propósito de ilustrarse mutuamente con el producto de sus lecturas y el recuento de diversas experiencias y viajes a ultramar. A usanza de una época en que se carecía de medios de comunicación social, estas reuniones constituían lo que por entonces se conocía como un
casino literario al que el propio Nariño asignó el apelativo de «
Arcano de la Filantropía» y cuya plana de fundadores incluía, además del anfitrión, a sus amigos José María Lozano, heredero del
marqués de San Jorge y hermano mayor de
Jorge Tadeo, José Antonio y Juan Esteban Ricaurte, Luis y José Luis de Azuola, Francisco Antonio Zea, Joaquín Camacho, Francisco Tovar y el doctor Iriarte.
Por los mismos días de fines de 1793 o principios de 1794 Nariño procedió a imprimir
(Imprenta Patriótica) su propia versión al castellano del texto francés relativo a los derechos humanos, al que se hizo alusión arriba, en temeraria o imprudente acción que habría de ser causa de interminables problemas.
Años más tarde, el domingo 14 de julio de 1811, casual o intencionalmente en coincidencia con el aniversario de la [La Bastilla|toma de la Bastilla] (1789, París), Antonio Nariño inició en Santa Fe la publicación de un semanario al que llamó «
La Bagatela». Era un periódico de crítica política que se proponía divulgar y hacer más efectiva su tarea de oposición a las ideas federalistas del incipiente gobierno al propio tiempo que propender por la declaración de la independencia absoluta de la Nueva Granada y la instauración de una república democrática. El nuevo periódico salió de la misma Imprenta Real, ahora regentada por
Bruno Espinosa de los Monteros, que más de dos décadas atrás había impreso el «
Aviso del Terremoto» y la «
Gazeta de Santa Fe». La pluma de Nariño se demostró tan demoledora que a poco andar (el 19 de septiembre del mismo año) originó una conmoción popular que derribó el gobierno de
Jorge Tadeo Lozano, primer presidente de Cundinamarca, para instalar al periodista en el poder. Nariño ejerció dicha presidencia por espacio de dos años, hasta cuando en septiembre de 1813 salió a la cabeza de la expedición militar al sur que pretendía detener el avance de tropas realistas enviadas desde Quito.
Las ocurrencias y vicisitudes de los años siguientes silenciaron a Nariño. En abril de 1820, recién salido de su última prisión (Cádiz, 1816-1820) y desde un pasajero refugio en la inmediata Isla de León, denunció los excesos de
Pablo Morillo en el proceso de pacificación de
Costa Firme y
Nueva Granada entre 1815 y 1820. Bajo el seudónimo de
Enrique Somoyar, Nariño escribió sus célebres cartas «
Cartas de un americano a un amigo suyo», presuntamente suscritas por su antiguo benefactor en Cartagena (para entonces difunto). Por los mismos días, Nariño redactó una «
Representación al rey de varios individuos americanos de Costa Firme y Suramérica residentes en Cádiz» suscrita por
Juan Miguel de Quiroga con otros veintiocho patriotas, comunicación seguida por otra originada en la Sociedad Patriótica de Isla de León que presidía el mismo Nariño.
Algunos años después, de regreso en Santa Fe, y cuando ya se acercaba al final de su vida, en respuesta a múltiples y reiterados ataques de que venía siendo objeto, agudizados tras la aparición del periódico gobiernista «
El Patriota» el 26 de enero de 1823, Nariño publicó, el 5 de marzo, la primera entrega de un periódico llamado «
Toros de Fucha» mediante el cual criticaba el gobierno centralista del Vicepresidente
Santander, en oposición a su otra lucha de 1812 en favor de esta forma de gobierno.
31 Esta publicación causó estragos a la imagen del gobierno del vicepresidente
Francisco de Paula Santander. Una aparente queja allí contenida sobre mordazas a la libre expresión llevó al Santander a pedirle explicaciones, de manera más bien conminatoria, según lo narró la segunda entrega del papel, el 7 de abril.
En esta última publicación acuñó la expresión de
Patria Boba, para referirse a los años iniciales de Colombia (1810-1816) al presentar su posición en torno a las tesis encontradas de federalismo y centralismo.
Últimos años[editar]

Vivienda donde habitó Antonio Nariño los últimos meses de su vida, convertida en un museo.
En agosto de 1823 Nariño cayó enfermo y se vio en la necesidad de solicitar una licencia para trasladarse a un mejor clima tras la clausura de las sesiones ordinarias del congreso el 6 de agosto. Eligió la población de
Villa de Leyva donde mejoró su salud durante algunos meses, sin embargo a principios de diciembre fue víctima de la
tuberculosis y la
bronconeumonía que lo llevaron a la muerte el
13 de diciembre de
1823 a la de edad de 58 años.
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Ancestros de Antonio Amador José de Nariño y Álvarez del Casal[ocultar]